Das Herzmære – El corazón comido

Compuesto por Konrad von Würzburg, es un potente relato sobre amor, muerte y cardiofagia en la Edad Media

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Joan Dalmases Paredes (Universitat de Barcelona) | jdalmases@ub.edu
Konrad von Würzburg. Heidelberg, Universitätsbibliothek, cpg 848, fol. 383r

Konrad von Würzburg (Würzburg ca. 1225 – Basilea 1287) fue uno de los poetas técnicamente más destacados y virtuosos de la última etapa del Minnesang. Aún así, y habiéndonos legado un extenso corpus de 49 Sprüche, 23 Minnelieder y un par de Leiche, Konrad es más recordado por haber escrito los romans Engelhard y Partonopier und Meliur, haber cultivado el género épico con la obra Trojanerkrieg y, sobre todo, ser el autor de varios relatos cortos (mære) de temática diversa. Es uno de los primeros autores de los que sabemos que trabaja por encargo de patricios urbanos, en lugar del habitual mecenazgo cortesano de la época. Y su ámbito de actuación es el suroeste alemán.

Una de las que suponemos primeras creaciones literarias de este poeta se engloba dentro del grupo de relatos breves y es a la vez una de sus obras más peculiares. Se trata de Das Herzmære (“El cuento del corazón”), escrito a mediados del siglo XIII y conservado, con múltiples variantes y diferencias estilísticas, en doce manuscritos de entre los siglos XIV y XVI.

El relato nos narra la venganza de un noble al descubrir la relación de amor cortés que su mujer mantiene con un caballero. Para separar a los amantes, el marido se propone viajar a Tierra Santa con su esposa y así mantenerla alejada de su súbdito. Ella, no obstante, se adelanta al plan y pide a su enamorado que tome la cruz para apaciguar los celos del marido. De camino a Jerusalén, el pobre caballero no puede soportar la separación de su amada y muere de pena en alta mar. Poco antes de morir, pide a su fiel escudero que le arranque el corazón, lo haga embalsamar y se lo entregue a la dama como prueba de su amor. Desafortunadamente, el escudero es interceptado por el marido, el cual se queda con el regalo a pesar de las protestas del mensajero. En casa, manda cocinar el corazón y presentarlo a su esposa como una exótica y singular vianda preparada solo para ella. Una vez ha comido todo el órgano, la mujer pregunta qué era aquel exquisito manjar; es entonces cuando él le revela que se trataba del corazón de su amante. Al descubrir la verdad, ella jura que ningún otro alimento entrará jamás en su boca y muere.

Codex Pal. Lat. 1989, Biblioteca Apostolica Vaticana fol. 143r

Este mismo cuento sanguinario se repite, con algunas variaciones, en un total de diez obras medievales, y fue bautizado por la crítica del siglo XIX como el motivo o la leyenda del ‘corazón comido’. Tal esquema narrativo tuvo una difusión sin precedentes a lo largo de toda la Edad Media ya desde su entrada en Europa a finales del siglo XII; a partir de entonces, y hasta más allá del siglo XVI, la leyenda se expandió por territorio occitano, francés, italiano y alemán. La diversidad del contexto cultural de cada zona propició la reelaboración del relato, generando nuevas versiones imaginativas y singulares, pero que siempre giraban en torno a la escena del banquete macabro. El corpus de textos medievales con el motivo del corazón devorado que hemos conservado consta de las siguientes obras:

  • Lai Guirun, anónimo (1155 – 1160)
  • “Linhaure”, dentro de Ensenhamen, de Arnaut Guilhem de Marsan (1170)
  • Lai Ignaure, de Renaut de Beaujeau (finales s. XII)
  • Vida de Guillem de Cabestany, anónimo (1240 – 1270)
  • Le Roman du Châtelain de Coucy et de la dame de Fayel, de Jakèmes (ca. 1285)
  • Das Herzmære, de Konrad von Würzburg (ca. 1287)
  • Primero y noveno relato de la cuarta jornada del Decamerón, de Boccaccio (1349 –1351)
  • “Histoire du comte d’Ariminimonte”, dentro de Cento novelle antiche, anónimo (1392 – 1400)
  • Bremberger-Ballade, anónimo (s. XV – XVI)
  • Historia CXXIV de los Sermones paratide tempore et de sanctis, anónimo (s. XV)
Genève, Bibliothèque de Genève, Ms. fr. 64, f. 20v – Jean Mansel, La fleur des histoires

Más allá de esta sorprendente difusión, llaman especialmente la atención aquellas versiones de la leyenda en las que el motivo se aplica a personajes reales. Das Herzmære presenta un triángulo amoroso en el que los protagonistas son anónimos, pero en otras reelaboraciones los malogrados amantes no solamente son identificables, sino que, además, están documentados históricamente como poetas. En la Vida anónima sobre el trovador rosellonés Guillem de Cabestany (ca. 1165 – ca. 1212) se narra que fue asesinado por un marido celoso que le arrancó el corazón y lo dio de comer a su mujer; en Le Roman du Châtelain de Coucy et de la dame de Fayel, principal influencia de Konrad a la hora de redactar Das Herzmære, la tragedia se atribuye al trouvère Gui IV, Châtelain de Coucy (ca. 1167–1203); y en la más tardía Bremberger-Ballade, la víctima del noble es el Minnesänger Reinmar von Brennenberg († ca. 1276).

Son sin duda las circunstancias personales (Reinmar fue asesinado en Regensburg por causas desconocidas) y/o la lírica de estos autores (Guillem y Gui expresan su dolor a través del uso constante del corazón como metáfora amorosa) lo que catapultó tales figuras históricas al ámbito de la leyenda. Así pues, sea arrancado por orden expresa del amante o de forma violenta por el marido celoso, debemos entender la extracción del órgano como una materialización brutal y directa de una de las metáforas más conocidas y expandidas de la lírica amorosa: el corazón como receptáculo de los sentimientos.

Master of the Vitae Imperatorum, Illumination from Suetonius, Life of Caesar, 1433, Princeton University Library MS Kane 44, fol. 113r

A través de su extirpación, el corazón físico y el metafórico quedan fusionados en uno solo, tal y como el propio protagonista de Das Herzmære expresa al referirse a su propio órgano como un artefacto “sangrante y cargado de pena” (bluotic und riuwevar); es decir, físico y, al mismo tiempo, metafórico.

De esta forma, la alegoría amorosa se transforma en un elemento corpóreo con un fuerte valor sentimental que tiene que ser devuelto a su auténtica propietaria: la dama. El hecho, además, de que el corazón sea embalsamado y transportado en una caja añade a la categoría amorosa una analogía de carácter religioso; la susodicha caja podría ser considerada un reliquiario del amor más puro, sincero y elevado. Finalmente, el punto álgido en el que la dama devora el órgano nos remite al ritual eucarístico. Comerse el corazón del amante implica una consumación inconsciente del amor tanto en un plano espiritual como físico (¡y con evidentes connotaciones eróticas!). Es así como el verdadero afecto triunfa rotundamente sobre la muerte.

 

Bibliografía
Ediciones

Grübmüller, Klaus (ed.): Novellistik des Mittelalters, Berlin (Deutscher Klassiker Verlag) 2010 [alemán medio/alemán moderno, antología].

Schröder, Eduard (ed.): Konrad von Würzburg: Heinrich von Kempten. Der Welt Lohn. Herzmaere, Stuttgart (Reclam) 1969 [alemán medio/alemán moderno, antología].


Bibliografía recomendada

Bohnengel, Julia: Das gegessene Herz: eine europäische Kulturgeschichte vom Mittelalter bis zum 19. Jahrhundert, Würzburg (Königshausen & Neumann) 2016.

Brandt, Rüdiger: Konrad von Würzburg: kleinere epische Werke, Berlin (Schmidt) 2000.

Buschinger, Danielle: “Le Herzmaere de Konrad von Würzburg et la légende du Coeur mangé”, en: Le récit bref au moyen âge (1980), pp. 263-276.

Dalmases, Joan: Els trobadors del cor menjat: La simbologia del cor en la lírica de Guillem de Cabestany, el Châtelain de Coucy i Reinmar von Brennenberg, tesis de doctorado (directores: Dra. Meritxell Simó, Dr. Victor Millet), Facultat de Filologia/Facultat de Geografia i Història, Universitat de Barcelona. Pendiente de publicación.

Fernández Riva, Gustavo: Edición digital, traducción y estudio de tres relatos en verso de Konrad von Würzburg (s. XIII), tesis de doctorado (director: Victor Millet), Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Pendiente de publicación.

Jobst, Astrid: “Konrad von Würzburg ‘Herzmäre’ – ein Minnekasus”, en: Jahrbuch für Volksliedforschung 43 (1998), pp. 11-25.

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