¿Cómo funciona la métrica alemana medieval?

La métrica alemana mide el verso de un modo distinto a como se hace en las lenguas románicas. Aquí se explica cómo.

590 Visitas 0 marzo 15, 2022
Victor Millet (Universidade de Santiago de Compostela) | victor.millet@usc.es

Ein ritter sô gelêret was,
daz er an den buochen las,
was er dar an geschriben vant.
der was Hartmann genant.

Heidelberg, Universitätsbibliothek, cpg371, fol. 2r. Ulrich von Zatzikhoven; ca. 1420

Estos versos iniciales de Der arme Heinrich de Hartmann von Aue (ca. 1190), a pesar de contar con 8, 7, 8 y 6 sílabas respectivamente, son, para la métrica alemana, perfectamente homogéneos. Eso se debe a que en la poesía alemana no se cuentan sílabas. Porque la métrica alemana no es cuantitativa, sino cualitativa: computan sólo aquellas sílabas que tengan determinada cualidad. Esa cualidad es el carácter tónico de la sílaba. De modo que, para la métrica alemana, sólo rige el número de sílabas tónicas. La cantidad de sílabas átonas que acompañan a cada tónica es flexible: cierto que en una mayoría de casos suele haber sólo una, pero a menudo son dos, incluso tres; o ninguna.

La tonalidad métrica coincide siempre con la sílaba fonológicamente tónica. En alemán el acento de las palabras es fijo y se encuentra siempre en la sílaba que contiene la raíz léxica. Generalmente se trata de la primera sílaba, salvo que haya prefijos: ritter, Hartmann, pero geleret o geschriben. En los préstamos léxicos, no obstante, se suele conservar el acento original: kumpân, garzûn, turnieren; en cambio: birsen (del francés berser). Además, hay palabras que tienen un acento secundario, por ejemplo casi todos los adverbios terminados en -lîche (merche), pero también muchos de los sustantivos terminados en –ung, –heit o –keit (christenheit, besserunge). Que el acento métrico recaiga en una sílaba no tónica (en alemán Tonbeugung) resulta cacofónico y sólo aparece en textos menores del s. XIV o XV.

Otras palabras pueden tener un acento secundario métrico aunque fonéticamente no lo tengan. Para ello su sílaba tónica tiene que ser larga o bien breve pero seguida de dos consonantes. Tenemos un caso en la cita inicial: Hártmànn. Las palabras que llevan acento métrico son siempre los sustantivos, verbos, adjetivos y adverbios. Los pronombres y las preposiciones pueden llevar acento métrico, pero sólo cuando se quiere resaltar esa palabra en la frase. Los artículos, las conjunciones y las partículas no suelen llevar una tonalidad métrica, pero pueden hacerlo. En conclusión, no siempre es fácil medir el verso alemán, porque en ocasiones hay que probar varias combinaciones para saber dónde están las sílabas tónicas. No obstante, en la mayoría de los casos las tónicas destacan a primera vista a quien haya practicado un poco, sobre todo si se lee en voz alta.

En este juego de sílabas tónicas y átonas las primeras marcan una especie de ritmo de fondo, el compás, mientras que las segundas contribuyen a modular su velocidad. Es un sistema métrico orientado a la vocalidad de la literatura, es decir a su recitación o lectura en voz alta. Procede de una literatura oral, y pervive como sistema preferido mientras la literatura siga siendo principalmente vocal o leída ante una audiencia. Los términos ritmo y compás, que acabo de utilizar y que proceden de la música, reflejan esa proximidad entre la métrica alemana y la música. Cada sílaba tónica inicia un compás y las sílabas átonas que le sigan (0–3 por regla general) lo rellenan. Las sílabas átonas anteriores a la primera sílaba tónica del verso forman una anacrusa (otro término de la música).

Veamos pues el ejemplo inicial con la mensura métrica:

Ein ritter gelêret was, ᴗ |– ᴗ|– ᴗ|– ᴗ|–
daz er an den buochen las,    |– ᴗ|– ᴗ|– ᴗ|–
was er dar an geschriben vant. ᴗ |– ᴗ|– ᴗ|– ᴗ|–
der was Hartmann genant.    |– ᴗ|–   |– ᴗ|–

Como se puede comprobar, todos los versos tienen cuatro sílabas tónicas o cuatro acentos (en alemán: Hebungen), que represento aquí con el signo –. Esa es la medida de estos versos. Se observará que todos los compases son muy regulares, con una tónica y una átona (Senkung, representada con el signo ᴗ). Los versos 1 y 3 empiezan con una anacrusa. No obstante, el inicio del verso 3 también se podría estructurar de otra manera: was er dar an… – ᴗᴗ|– ᴗ|– ᴗ|– . La mesura del verso sería la misma, sólo cambiaría la posición de la primera tónica, desaparecería la anacrusa y el primer compás tendría dos sílabas átonas. Esa flexibilidad es la ventaja y a la vez la dificultad del sistema métrico alemán. Se observará también que el verso 4 sólo puede tener cuatro acentos si a la palabra Hartmann, que es el nombre del autor, se le otorgan dos tónicas, una principal en la primera sílaba y una secundaria en la segunda. Como dijimos antes, eso es posible y en este caso revela que el autor ha querido resaltar su nombre mediante este recurso. Wolfram von Eschenbach llevará esta opción al extremo al dedicarle a la amada del protagonista de su obra Parzival un verso completo, nada menos que cuatro tónicas seguidas, sin ninguna átona: Condwîrâmurs   – | – | – | – . Eso ralentiza drásticamente la dicción y resalta el nombre.

La manera de representar el metro en signos, como se ha hecho aquí, es moderna y varía un poco según los críticos; algunos utilizan otros signos (por ejemplo: x / ᴗ) o un repertorio más amplio de ellos para diferenciar sílabas breves y largas y para marcar los acentos secundarios. He preferido simplificar el modelo para esta ocasión, pero quien mire la bibliografía debe quedar advertido.

El juego de tónicas y átonas largas y breves tiene relevancia también para los finales de los versos (en alemán: Kadenz). En el ejemplo de arriba, todas las rimas son monosílabas breves (no hablamos de rimas agudas ni graves en alemán). Las hay, claro está, también monosílabas largas (por ejemplo: wîp : zît), bisílabas breves (ej.: kunde : stunde) y bisílabas largas (ej.: zîten : strîten). Estas últimas tienen la particularidad de que, en la mayoría de los autores clásicos, forman un final de doble tónica (una principal y una secundaria), lo que se deriva del hecho de que a sus versos en general, si sólo contáramos la tónica principal, les faltaría un metro. Pongo un ejemplo de Gottfried von Strassburg:

Ich weiz es rez alse den tôt ᴗ | – ᴗ | – ᴗ | – ᴗ ᴗ | –
und erkennez der selben nôt: ᴗ  ᴗ | – ᴗ | – ᴗ | – ᴗ | –
der edele senedaere ᴗ | – ᴗ ᴗ | – ᴗ | – | –
der minnet senediu maere. ᴗ | – ᴗ | – ᴗ ᴗ | – | –

Los versos 3 y 4 son un ejemplo de este tipo de rimas bisílabas largas con doble tónica. Es lo que en alemán se llama klingende Kadenz.

El verso narrativo pareado y el verso lírico no se distinguen en el sistema métrico, tampoco la narrativa en estrofas de la épica. Sólo que el verso narrativo es bastante regular, mientras que el lírico tiene gran riqueza de combinaciones posibles. Y también observamos en los manuscritos que los textos narrativos gestionan con mayor laxitud la observancia de la métrica, mientras que los textos líricos suelen ser bastante precisos. Retomo el ejemplo citado por Joan Dalmases en su post sobre el Minnesang para ofrecer una muestra de estrofa lírica sencilla y recordar cómo se anotarían métrica y rima en ese caso.

Under der linden – ᴗ ᴗ | – ᴗ (2a)
an der heide, – ᴗ | – ᴗ (2b)
dâ unser zweier bette was, ᴗ | – ᴗ | – ᴗ | – ᴗ | – (4c)
dâ muget ir vinden ᴗ | – ᴗ ᴗ | – ᴗ (2a)
schône beide – ᴗ | – ᴗ (2b)
gebrochen bluomen unde gras. ᴗ | – ᴗ  | – ᴗ | – ᴗ | – (4c)
Vor dem walde in einem tal, – ᴗ | – ᴗ | – ᴗ ᴗ | – (4d)
tandaradei, – ᴗ ᴗ | – (x)
schône sanc diu nahtegal. – ᴗ | – ᴗ | – ᴗ | – (4d)

Todo esto, claro está, es sólo una introducción genérica. Existe, a partir de estas bases, una amplia fenomenología con sutiles y a veces muy elaboradas variaciones métricas, de rima y también estróficas.

 

Bibliografía
Introducciones recomendadas

Breuer, Dieter: Deutsche Metrik und Versgeschichte, 3. Auflage, München (Fink) 1994.

Frey, Daniel: Einführung in die deutsche Metrik mit Gedichtmodellen, München (Fink) 1996.

Hoffmann, Werner: Altdeutsche Metrik, 2. überarbeitete und ergänzte Auflage, Stuttgart (Metzler) 1981.

Kayser, Wolfgang: Kleine deutsche Versschule, 25. Auflage, Tübingen / Basel (Francke) 1995.

Wagenknecht, Christian: Deutsche Metrik. Eine historische Einführung, 4. Auflage, München (Beck) 1991.


Enlaces recomendados

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Introducción a la métrica de la universidad de Tübingen.

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