Ereck – una edición polémica

Sobre la nueva (y polémica) edición del Ereck de Hartmann von Aue.

290 Visitas febrero 1, 2022
Victor Millet (Universidade de Santiago de Compostela) | victor.millet@usc.es
Inicio del ‘Ereck’. Wien, Österreichische Nationalbibliothek, cod. ser. nova 2663, fol. XXVIIIr.

Hartmann von Aue escribió, por lo que sabemos, dos ‘romans’ artúricos, el Ereck y el Iwein. Ambos son versiones de las obras homónimas de Chrétien de Troyes (Erec e Yvain, también conocida como El caballero del león), el inventor francés del relato artúrico. Pensamos que el Ereck fue compuesto al inicio de la trayectoria de Hartmann von Aue, suponemos que en los años 80 del s. XII; el Iwein, en cambio es bastante seguro que debemos situarlo hacia el final de su etapa creativa, en torno 1200 o 1205. No obstante, no existen datos externos para establecer estas dataciones y en general se basan más bien en apreciaciones estilísticas: valoraciones de la calidad de la obra, de la madurez y pureza de las rimas, etc.

Hartmann von Aue fue considerado un clásico desde el principio. Gottfried von Strassburg, Wolfram von Eschenbach y otros grandes autores se refieren a él con elogios. Sabemos también que sus dos textos artúricos fueron muy leídos a lo largo de toda la Edad Media y hasta principios del s. XVI. Algunos nobles del s. XIV incluso decoraron sus casas con frescos que representaban escenas de esas obras. No obstante, mientras que del Iwein conocemos la existencia de 34 manuscritos (de los que 15 se han conservado completos), el Ereck sólo se conserva completo en un manuscrito del s. XVI (es decir más de tres siglos posterior a la composición de la obra), así como en tres pequeños fragmentos del s. XIII.

Ese manuscrito que conserva el Ereck completo es un códice importantísimo para la literatura alemana medieval: el llamado Ambraser Heldenbuch (‘libro de héroes de Ambras’, Viena, Österreichische Nationalbibliothek, cod. ser. nova 2663). Fue encargado por el emperador Maximiliano I, quien designó a un buen copista de su cancillería para realizar el trabajo; una vez terminado se conservó en la biblioteca real del castillo de Ambras, cerca de Innsbruck. Consta de más de 240 hojas de pergamino de primera calidad en tamaño gran folio (46 x 36 cm), material y tamaño excepcionales para la época que denotan el grado de representatividad que se quiso otorgar al volumen. En él se recogen 25 obras de la literatura alemana del s. XIII, de las que 15 sólo las conocemos gracias a la existencia de este códice.

Las copias de los textos conservados en el códice de Ambras son, en general, excelentes. Sin embargo, el copista actualiza un poco el lenguaje, dando lugar a un texto que combina formas fonológicas, morfológicas, léxicas y sintácticas que consideraríamos claramente altomedievales con otras que son ya muy propias del alemán del s. XVI. Por este motivo, los filólogos del s. XIX, cuando editaron las primeras veces el Ereck, trasvasaron la lengua del manuscrito a formas supuestamente del s. XII, es decir a un altoalemán medio estándar, lenguaje algo artificioso porque no se conserva en estado puro en prácticamente ningún testimonio. Argumentaba que no podían pretender editar la obra de Hartmann manteniendo formas lingüísticas que Hartmann sin duda no habría utilizado porque no las pudo conocer.

No obstante, con la excusa de la modernización lingüística, los filólogos entraron también en muchos otros aspectos de la obra: la métrica, la sintaxis, el léxico, etc. El resultado es un texto que muy poco tiene que ver con lo que transmite el único testimonio conservado, un texto que rezuma sudor filológico, con intervenciones que van más allá de lo fonológico en casi todos los versos. Un texto que queda lejos de lo que está documentado y en el que resulta muy incierto que esa fuera la forma en la que lo escribió Hartmann. Aún así o quizás por ello, generaciones de estudiantes han aprendido altoalemán medio y literatura medieval con un Ereck del que nunca sabremos si siquiera se parece al genuino.

Hay otro elemento del texto conservado que los filólogos eliminaron. En las ediciones de los siglos XIX y XX se decía que del Ereck se había perdido el inicio, que faltaban el prólogo y el principio de la acción. No obstante, en el manuscrito hay nada menos que 995 versos antes del verso con el que se considera que empieza el Ereck. El copista transcribe un episodio artúrico conocido como la aventura del manto mal tallado, un manto mágico que sólo le queda bien a la mujer que jamás haya tenido pensamientos infieles y que todas las mujeres de la corte deben probarse, conocido también por un relato breve francés de principios del s. XIII. El texto enlaza, sin solución de continuidad física, en medio de una línea, con el relato de Ereck. Pero como esa aventura anterior no figura en el Erec de Chrétien de Troyes, se pensó que no podía ser genuina, sino que se había añadido a lo largo de la transmisión textual, quizás por el propio copista del s. XVI.

Es decir que el texto del Ereck que leemos en la ediciones habituales no sólo se diferencia mucho en lo lingüístico y formal de aquel que conserva el manuscrito, sino que además se le han cortado un millar de versos. Es significativo el uso del nombre: todas las ediciones y toda la crítica se refieren a esa obra como Erec, pero el nombre del protagonista no se ha conservado de esta forma en ningún testimonio; siempre aparece como ‘Erek’ o ‘Ereck’.

Edición del ‘Ereck’ de Hartmann von Aue

Estas circunstancias nos motivaron a preparar una edición que hiciera todo lo contrario y que siguiera al pie de la letra el texto del manuscrito, completo y en la lengua en la que está, con sólo mínimas correcciones. Esa edición, publicada hace ahora cinco años, ha generado un considerable debate entre los especialistas. Se argumenta, por un lado, que ese texto no debería de figurar bajo el nombre de Hartmann, pues ese autor nunca habría escrito en esa lengua. No obstante, nunca fue la intención de esa edición afirmar tal cosa; pero el Ereck del códice de Ambras figura bajo el nombre de Hartmann y, en consecuencia, para quien lo encargó y lo leyó esa era una obra del de Aue. La premisa de la nueva edición es que no hay camino científicamente demostrable para extraer del texto conservado lo que Hartmann escribió; en consecuencia, es presuntuoso afirmar poder hacerlo y más humilde admitir nuestras limitaciones ciñéndonos a lo transmitido y editar el texto como el Ereck de Hartmann que se copió en el s. XVI.

Se argumenta también que la escena del manto mal tallado estilísticamente está muy lejana del resto del texto. Eso, sin duda, requiere estudios más profundos y puede que se llegue algún día a esa conclusión firme. Pero eso no es argumento para que, en la edición de un texto de códice único, el editor no pueda hacer más que ceñirse al mismo y transmitir lo que la historia nos ha preservado.

Bibliografía
Edición recomendada

Hartmann von Aue: Ereck. Textgeschichtliche Ausgabe mit Abdruck sämtlicher Fragmente und der Bruchstücke des mitteldeutschen 'Erek', hg. von Andreas Hammer, Victor Millet und Timo Reuvekamp-Felber, Berlin (de Gruyter) 2016.

Ver Traducciones

Bibliografía recomendada

Bumke, Joachim: Hartmann von Aue, Erec. Berlin (de Gruyter) 2006.

Kropik, Cordula (ed.): Hartmann von Aue: eine literaturwissenschaftliche Einführung, Tübingen (Narr Francke Attempto Verlag) 2021.


Manuscritos
https://www.handschriftencensus.de/werke/148