Tristán y la ética del amor cortés

El Tristan de Gottfried von Strassburg es un grandioso relato de amor que desarrolla una ética del amor propia.

315 Visitas noviembre 13, 2021
Victor Millet (Universidade de Santiago de Compostela) | victor.millet@usc.es
Tristan und Isolde. München, Bayerische Staatsbibliothek, cgm 51, fol.90v

El novedoso discurso sobre el amor que se desarrolla en el s. XII tiene la difícil tarea de definir el valor ético de ese amor. Para la amistad ese valor se había desarrollado ya en la Antigüedad, cristalizando en el tratado de Cicerón, muy leído también en la alta Edad Media. Pero ese nuevo discurso amoroso todavía tenía que justificar el valor del afecto entre dos personas cuando no hay por medio (o todavía no) una relación conyugal.

En ese contexto, la canción amorosa cortesana presenta una opción sorprendente: el amor surge por elección y esa elección se debe al valor ético de los propios amantes. La amada es no sólo la más bella, sino a la vez la que reúne las mayores virtudes. El amante reconoce eso y la selecciona como su amada y en el servicio que le rinde se muestra a su vez como virtuoso. El valor ético del amor reside por tanto en las virtudes de ella y en las que él muestra sirviéndole.

En la narrativa, en cambio, el amor no se produce por elección, sino que irrumpe desde fuera, sea a través de los dardos de Cupido, de los ojos o, como en la tradición tristaniana, a través de un bebedizo mágico. Los amantes no han elegido amarse, pero se aman porque de pronto algo ha surgido entre ellos. Si ese amor puede derivar en matrimonio, el relato mostrará que uno es merecedor del otro, es decir que expondrá que él es el mejor y ella la más hermosa y que, en consecuencia, ambos están hechos el uno para el otro.

Pero ¿qué ocurre cuando ese amor no puede derivar en una unión conyugal, cuando va en contra de las normas sociales, del permiso familiar o mismo cuando es adúltero? Esa es la situación que presenta el relato de Tristán e Isolda: la reina ama al sobrino del rey. ¿Qué valor, o (por decirlo en términos muy medievales) qué bondad puede tener un amor adúltero de características tan escandalosas? Esa es la gran provocación del relato tristaniano, pues desde el primer momento contrapone el amor entre dos individuos al colectivo en el que viven y cuyas normas minan con ese amor.

La versión de Gottfried von Strassburg (escrita ca. 1200–1210), sin duda alguna la mejor de las cuatro versiones que conservamos (Béroul y Thomas en francés, muy fragmentarias; Eilhart y Gottfried en alemán, completa la primera y sin terminar la segunda), pone el esfuerzo de los amantes como valor ético de ese amor. Los amantes de Gottfried no buscan su propio bienestar, sino que, estando ambos en una situación muy difícil (separación de la persona amada, acoso y vigilancia constantes por parte de la corte), ambos se esfuerzan e incluso se sacrifican por el bienestar del otro. En la entrega y en el sufrimiento por el bienestar de la persona amada se muestra el valor ético de ese amor.

Tristán ya lo dice cuando todavía están en la nave que los lleva a la corte del rey Marc: la doncella Branguena les ha revelado que su amor procede de ese bebedizo que tomaron por error y que será su muerte. A lo que Tristán responde: ez wære tôt oder leben: / ez hât mir sanfte vergeben. / ine weiz, wie jener werden sol: / dirre tôt der tuot mir wol. / solte diu wunnecliche Îsôt / iemer alsus sîn mîn tôt, / sô wolte ich gerne werben / umbe ein êweclîches sterben (vv. 12495–502, “sea muerte o sea vida, me ha envenenado gratamente. No sé cómo será aquella muerte, pero esta de ahora me hace sentir bien. Si la maravillosa Isolda ha de ser para siempre una muerte así para mí, entonces quiero esforzarme por un morir eterno”).

Petitcreiu. München, Bayerische Staatsbibliothek, cgm 51, fol. 86v

Y los amantes lo ponen en práctica siempre que pueden. La escena más clara es la del perrillo Petitcreiu (vv. 15765–16402). Tristán ha tenido que alejarse de la corte para que cesaran las habladurías. En su añoranza descubre que el señor con el que se aloja tiene un perrillo con un cascabel mágico que hace olvidar las penas. Para conseguirlo, Tristán tiene que enfrentarse a un fiero gigante que devasta las tierras y vencerlo en un terrible combate en que está cerca de perder la vida. Luego envía el perrito a su amada. Cuando ella descubre el poder del cascabel, lo rompe de inmediato, pues se da cuenta de que él ha tenido que hacer grandes sacrificios para obtener ese perro y que se lo envía para que ella esté bien; pero ella es contundente en la postura de no permitirse ningún bienestar mientras su amado está sufriendo por ella.

Y así lo expresa también Isolda en la despedida (vv. 18286–358): tú eres mi vida –le dice a Tristán– y yo soy la tuya, por eso cuídate mucho; pero no por ti, sino por mí, porque tú eres mi vida y cuidándote me estás cuidando a mí y si tú mueres yo moriré. Y yo haré lo mismo por ti. El sacrificio por el otro se acerca mucho a los relatos de Amicus y Amelius (Amis y Amil) que circulaban por la época ensalzando los valores de la amistad.

Bibliografía
Edición recomendada

Gottfried von Strassburg: Tristan und Isold, hg. von Walter Haug und Manfred Günter Scholz, 2 vols., Berlin (Insel) 2012.

Ver Traducciones

Bibliografía recomendada

Chinca, Mark: Gottfried von Strassburg. Tristan, Cambridge (Univ. Press) 1997.

Huber, Christoph: Gottfried von Straßburg. Tristan, Berlin (Schmidt) 2000.

Huber, Christoph / Millet, Victor (eds.): Der Tristan Gottfrieds von Straßburg. Symposion  Santiago  de  Compostela,  5.  bis  8. April  2000. Tübingen (Niemeyer) 2002.

Schulz, Monika: Gottfried von Straßburg: Tristan.  Stuttgart (Metzler) 2017.
https://doi.org/10.1007/978-3-476-05419-7